domingo, 30 de julio de 2017

LA VENTANA DEL MAYOR (276)

CLAVES DE UN BUEN ENVEJECER ( 3 DE 4)



EL ENVEJECIMIENTO PRODUCTIVO. GENERATIVIDAD


Envejecimiento productivo definido  como ‘cualquier actividad, remunerada o no, desarrollada por una persona mayor, que produce bienes o servicios o desarrolla la capacidad para producirlos’ En este sentido, el énfasis en la participación y la implicación social, en un ‘hacer algo útil’,. Por otra parte, subrayar la capacidad de los mayores para producir bienes y servicios útiles para los demás permite no sólo destacar el valor de los mayores, sino también cuantificar en términos económicos la magnitud de sus aportaciones Esta aproximación al buen envejecer pretende reconocer y hacer visibles las aportaciones de los mayores a la sociedad, asumiendo que no son una carga o un colectivo improductivo, sino que contribuyen de manera decisiva al bien común y son una parte esencial en el funcionamiento de la sociedad.


 En el caso de la actividad productiva por excelencia a lo largo de la vida, el trabajo, su remuneración es una medida de su valor social. En el caso de otras actividades no remuneradas que realizan los mayores, tales como los cuidados a personas con dependencia, el mantenimiento del hogar, la participación en la crianza de nietos o las tareas de voluntariado, ese valor implica que, de no ser realizadas por los mayores, requerirían la contratación de personas que las llevaran a cabo. En este sentido, son también actividades productivas en la vejez, en tanto contribuyen al sostenimiento de la sociedad y aportan un beneficio social.
Image
                                                                                                              LA GENERATIVIDAD

La generatividad se define como el interés por guiar y asegurar el bienestar de las siguientes generaciones y, en último término, por dejar un legado que nos sobreviva. Este interés nace tanto de necesidades internas, enraizadas en cuestiones de tipo instintivo,  como de fuerzas sociales externas a la persona, convirtiéndose en una expectativa cuando se llega a la mitad de la vida. A partir de la superación de las crisis propias de cada etapa, la persona adquiere competencias y madurez. La generatividad se puede expresar a partir de actividades muy variadas, como la crianza de los hijos, el cuidado a personas dependientes, la formación de los jóvenes, la producción de bienes y servicios, la mentorización o el compromiso social y la participación cívica y política. En cualquier caso, implica contribuir al bien común de los entornos en los que las personas participan - la familia, la empresa, la comunidad, etc.-  para reforzar y enriquecer las instituciones sociales, asegurar la continuidad  entre generaciones o plantear mejoras sociales 

Diferenciación entre dos tipos de generatividad: la comunitaria, que implica nutrir y cuidar de otros, establecer vínculos entre el yo y las otras personas, y la agéntica, relacionada con la extensión y fortalecimiento del yo mediante el liderazgo, la producción o la actividad creativa. También acuña el concepto de generatividad cultural, que hace referencia al interés de los adultos por trasmitir los instrumentos e ideas propios de una cultura a las siguientes generaciones.

El concepto de grand generativity, trata de reconocer las diversas formas en las que los mayores ayudan a otros como padres, como abuelos, como amigos, como mentores, etc. a la vez que aceptan también la ayuda de otros y expresan su interés por perpetuar conocimientos y valores en futuras generaciones.


 Estamos asistiendo a un cambio en el perfil de las personas mayores, en el que las nuevas generaciones de mayores están más formadas y disfrutan de buenos niveles de salud durante más años. Este fenómeno facilita que cada vez más mayores puedan y quieran seguir contribuyendo en la familia como abuelos que ayudan en tareas de educación y crianza, como padres de hijos que cada vez tardan más independizarse o como cuidadores de familiares dependientes, o en la comunidad realizando tareas de voluntariado, participando en organizaciones de diversa naturaleza, o trabajando de forma remunerada.

Desde este punto de vista, el buen envejecer supondría aplicar de manera eficiente las amplias capacidades que se conservan en la vejez para conseguir metas con sentido como las que propone la generatividad Todas estas actividades sitúan a la generatividad en la vejez en la línea del concepto de envejecimiento productivo, enfatizando las contribuciones de los mayores al bien común y su concepción como recurso y no como carga




sábado, 3 de junio de 2017

LA VENTANA DEL MAYOR 275

CLAVES DE UN BUEN  ENVEJECER  (2 DE 4)


EL ENVEJECIMIENTO CON ÉXITO O SATISFACTORIO

El concepto de envejecimiento con éxito ha sido uno de los más utilizados en la literatura científica gerontológica durante las últimas décadas. Pese a ello, no se dispone de una definición consensuada acerca de lo que significa el ‘éxito’ en relación con el envejecimiento. En general, podemos distinguir entre dos usos del término ‘envejecimiento con éxito’: aquel que lo define como el logro de ciertos estados y criterios ideales en las últimas décadas de la vida, y aquel que lo entiende de un modo dinámico, como la puesta en marcha de ciertos procesos que facilitan la adaptación de la persona a unas condiciones cambiantes a medida que pasan los años. 



Se establecen tres criterios para envejecer con éxito:  una baja probabilidad de padecer enfermedades y discapacidades asociadas a la enfermedad, una capacidad funcional alta, tanto desde un punto de vista físico como cognitivo, y una implicación activa con la vida, entendida esta como mantenimiento de vínculos con otras personas y de una actividad productiva. Sólo el logro de los tres criterios simultáneamente definiría a aquellos que envejecen con éxito, que  son en cualquier caso una minoría que ha alcanzado un estándar ideal de buen envejecer.

Concebir el éxito como un estado final ideal se pasa a entender como la puesta en marcha eficiente de los procesos que permiten alcanzar ciertos estados deseados. En este sentido, envejecer con éxito sería equivalente a sacar el máximo partido de los recursos de los que se dispone en cada momento, pero sin especificar niveles o estados universales que alcanzar Concebir el éxito como un estado final ideal se pasa a entender como la puesta en marcha eficiente de los procesos que permiten alcanzar ciertos estados deseados. En este sentido, envejecer con éxito sería equivalente a sacar el máximo partido de los recursos de los que se dispone en cada momento.





La noción de envejecimiento satisfactorio, ya sea como el logro de estados ideales o como la puesta en marcha de procesos adaptativos, adopta un punto de vista estrictamente individual del envejecimiento.

El logro del ‘buen envejecer’, desde este enfoque, se refiere a elementos que la persona puede conseguir por sí misma y para sí misma. En contraste con esta visión, otros autores han subrayado que una de las claves de envejecer bien está en la integración y participación de la persona en entornos sociales, consiguiendo metas ya no estrictamente individuales, sino centradas en la mejora de la comunidad, en la creación de una riqueza que es también colectiva. Para destacar esta dimensión social del buen envejecer se se ha propuesto el concepto de envejecimiento productivo,

lunes, 1 de mayo de 2017

LA VENTANA DEL MAYOR (274)

CLAVES DE UN BUEN ENVEJECER ( 1 DE 4)        
                 EL ENVEJECIMIETO ACTIVO


Tradicionalmente los estudios sobre la vejez han tendido a centrarse en los problemas que se suponen inherentes al proceso de envejecimiento. Así, desde un punto de vista individual, la preocupación fundamental ha sido prevenir o remediar las pérdidas que puedan comprometer la salud, el bienestar o la autonomía de las personas mayores. Desde el punto de vista social, interesan aspectos como el impacto del envejecimiento de las poblaciones de los países desarrollados en el mercado laboral o en el sostenimiento de los sistemas de protección social

Frente a la perspectiva centrada fundamentalmente en la pérdida, en los últimos años se ha abierto paso un punto de vista complementario que trata de estudiar cómo las personas mayores son capaces de evitar o superar dificultades, de mantener elementos importantes en su vida e incluso de acumular competencias y ganancias hasta edades muy avanzadas. Este nuevo paradigma para abordar el envejecimiento busca las claves que  determinan un ‘buen envejecer’ y que hacen que cada vez más personas puedan disfrutar durante más años de una vejez saludable no sólo desde el punto de vista físico, sino también desde el punto de vista psicológico y social. De esta manera, se trata de evitar asociar el envejecimiento exclusivamente a la idea de declive, para pasar a explorar el potencial y los límites de desarrollo en las últimas décadas de la vida.

Conceptos como el de envejecimiento activo, envejecimiento competente, envejecimiento con éxito o envejecimiento productivo son diferentes maneras de abordar científicamente esta perspectiva positiva de la vejez. Aunque todos ellos apuntan a una misma dirección, cada uno presenta matices y énfasis diferentes. Quizá el término más frecuentemente utilizado, y el que mayor calado ha tenido dentro del actual discurso popular y político sobre el ‘buen envejecer’, es el de envejecimiento activo, pretende resaltar una visión positiva de la vejez y fomentar la puesta en práctica de políticas sociales que la fomenten. Se define como ‘el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad para promover la calidad de vida a medida que se enveje.

Los mayores no sólo no desean desvincularse,  sino que, si se les ofrecen oportunidades para ello, tratan de seguir activos y sustituyen roles perdidos,  por otros nuevos. Este mantenimiento de la actividad en la vejez promovería la satisfacción y el bienestar en esta etapa vital. Pero el término ‘actividad’ es muy ambiguo: ¿todas las actividades tienen el mismo valor?; ¿qué actividades fomentan el ‘buen envejecer’ y cuáles quizá no tanto?. En este ámbito, otros conceptos, como el de envejecimiento con éxito  o ‘envejecimiento satisfactorio’ o el de envejecimiento productivo han tenido una influencia mucho mayor

lunes, 3 de abril de 2017

LA VENTANA DEL MAYOR (273)

PARTICIPACIÓN DEL MAYOR EN EL PROCESO DE SU PROPIO ENVEJECIMIENTO.

SUGERENCIAS 



Las diferencias individuales al envejecer no ocurren al azar sino que “la persona toma parte activa en su propio proceso de envejecimiento”. Fruto de los datos aportados por diferentes investigaciones  sobre el tema  ofrecemos al lector jubilado, próximo a la jubilación  algunas sugerencias prácticas.

1) Practique una actividad que consiga absorberle plenamente.  Notará que la ha encontrado,  cuando al hacerlo sienta que el tiempo desaparece y experimente satisfacción por el hecho de llevarla a cabo.

2) Enriquezca su vida a través de contactos con colegas, amigos, jóvenes, niños, viajes, lecturas, nuevos aprendizajes, cambios, etc. que le hagan sentirse vivo e incrementen el número y calidad de sus interacciones y de sus recursos

3) Intente ser apasionadamente creativo.  La vida no es repetición; es cambio.


4).-  Tenga siempre proyectos u objetivos realistas pendientes. Pero no condicione su felicidad a que los mismos se cumplan. El tiempo, incluso en la jubilación, no es un pantano; es un río que fluye. 

 5).-  Permítase, si le gustan, momentos de distracción superficial, a través de crucigramas, puzzles, solitarios, juegos de ordenador, películas de acción, partidos de futbol, ir de tiendas, charlas telefónicas intrascendentes o chats en Internet. Pero sepa que el tiempo consumido de esta forma se convertirá, una vez finalizado, en un tiempo vacío, sin nada tangible que recordar salvo la excitación del momento. 


6).-  Lea buenos libros con atención plena y vea buenas películas con una mirada activa. El buen cine es una excelente escuela de aprendizaje de la vida.”.


7).-  Haga ejercicio regularmente. Andar aunque sólo sea media hora diaria demora los síntomas del deterioro.


8).-  Sea generoso con los que le rodean. Ofrezca su tiempo, regale su vida, sea compasivo, trate de hacer felices a las personas que comparten con Vd. una historia, un tiempo y un espacio.  

9).-  Y, sobre todo, intente encontrarle sentido a su vida . Aunque sea viejo, aunque se sienta débil, su vida sigue siendo valiosa. Su viaje sólo Vd. puede recorrerlo. Su biografía es única e insustituible. La jubilación laboral no tendría que significar para los seres humanos una frontera entre un antes que termina y un después vacío. Debemos intentar ser felices con lo que somos y tenemos en cada momento de la vida.  


martes, 28 de febrero de 2017

LA VENTANA DEL MAYOR (272)

¿QUÉ ES EN REALIDAD UNA PERSONA?

El objetivo de toda vida humana es alcanzar la felicidad, la plenitud: “Todos vamos dirigidos hacia ello como la flecha del arquero hacia su blanco”.   


    Todos somos  personas, es decir, seres en el tiempo que  vivimos, sufrimos y ansiamos ser felices. Pero,  ¿qué es en realidad una persona? Cierto día, un amigo le comentó al filósofo británico Gilbert Ryle  que le gustaría conocer la universidad. “Nada más fácil – le dijo Ryle- la próxima semana sube conmigo a Oxford”. Cuando llegó el día, Ryle presentó su amigo a profesores y alumnos, visitaron bibliotecas y laboratorios, pasearon por el campus, entraron en los college, asistieron a clases y conferencias; al terminar el día el amigo sorprendió a Ryle con la pregunta: “Bien, pero ¿dónde está la universidad?”. Sin profesores, estudiantes, bibliotecas, aulas, laboratorios…no existiría  la universidad pero no son la universidad. La universidad pertenece a otra categoría. La universidad no es algo tangible, no es una cosa.

     Algo parecido pasa con la persona. La persona no es el cerebro, no es el cuerpo, no es la familia, no es el grupo con el que se comparten valores, no es el entorno físico, social y emocional, no es la lengua, no es el país. Sin estos elementos no existiría la persona pero no son la persona. La persona es una biografía en constante evolución desde que nace hasta que muere. La persona es un viaje, siempre provisional, siempre cambiante, en busca de la felicidad y de la luz. Constituiría un grave error, tanto por parte del individuo como de la sociedad, dar el viaje por terminado al llegar a la jubilación o la vejez. 


Cuando alguien alcanza  la etapa o momento de su vida en que se jubila con cierta dosis de júbilo o lo jubilan sin júbilo alguno, su biografía no ha finalizado. Incluso, para algunos, una parte substanciosa de la misma tal vez no haya hecho más que empezar. Es cierto que, en el seno de una cultura que admira la juventud, la acumulación de bienes y la immediatez hedonística, los que llegamos a la vejez solemos hacerlo,  con el estereotipo de tacaños, reiterativos, pelmas, lentos, irritables, quejicas, olvidadizos, ineficientes o carrozas. Pero disponemos de ejemplos de personas centenarias Nos incumbe a los que hemos llegado a la jubilación sustituir los estereotipos que nos atribuye la sociedad por otros más positivos - serenos, tolerantes, flexibles, generosos, compasivos, eficientes, no repetitivos, con sentido del humor, - demostrando con nuestro comportamiento que la vida, una vida plena y activa, puede prolongarse en bastantes casos, incluso más allá de los setenta y cinco años 

miércoles, 1 de febrero de 2017

LA VENTANA DEL MAYOR (271)

EL RIESGO DE LA LONGEVIDAD

          El envejecimiento activo, tal como viene considerado en el marco europeo, supone: dar a las personas mayores la posibilidad de una participación social plena; fomentar sus oportunidades de empleo; permitir su contribución activa a través del voluntariado; y conseguir que permanezcan autónomas e independientes el mayor tiempo posible. Los últimos datos de los que disponemos muestran que en el conjunto de los países  tecnológicamente más adelantados, se ha  conseguido una esperanza de vida media de 80 años cuando en el siglo XVIII sólo era de la mitad.      De hecho, en fechas recientes, se ha impuesto en la sociedad occidental una visión optimista en la lucha contra el envejecimiento. Incluso se ha llegado a creer que el deterioro podría ser vencido y la inmortalidad encontrarse al alcance de la mano. 

          Que la gente viva más de lo esperado representa un riesgo. Reconocer y mitigar el riesgo de longevidad es un proceso que debe ponerse en marcha ahora. Las medidas tardarán años en dar frutos y será más difícil abordar debidamente esta cuestión si se posterga la acción colectiva Anuncio que da cumplimiento a un chiste aparecido en la prensa de 2008 en el que sobre el dibujo de un triste anciano con bastón, podía leerse: “Viviréis más años, nos dijeron. Parecía una promesa pero era una amenaza


                  ¿Qué van a hacer estas personas con su tiempo?. ¿Qué va a hacer la sociedad con ellas?. Se trata de individuos, buena parte de los cuales desearían permanecer activos,  aunque muchas veces no sepan cómo; con un acervo de conocimientos, habilidades y experiencia que la sociedad no debería menospreciar; y que, en estos momentos, están llegando a la edad de jubilación sin manual de instrucciones para su uso. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (270)

UN MARCO POLITICO: EL ENVEJECIMIENTO

El niño de ayer es el adulto de hoy y será la persona mayor  de mañana. La calidad de vida que disfrutarán como mayores dependerá de los riesgos y las oportunidades que experimenten a través de toda su vida, así como de la forma en que las generaciones sucesivas proporcionen ayuda y soporte mutuos cuando sean necesarios
 El envejecimiento de la población plantea muchas cuestiones  fundamentales a los responsables políticos. ¿Cómo podemos ayudar a las personas para que sigan siendo independientes  y activas a medida que envejecen? ¿Cómo podemos reforzar las políticas de promoción y prevención de la salud, especialmente las dirigidas a las personas mayores, que vive más años?. ¿Cómo se puede mejorar la calidad de vida en la edad avanzada? ¿Hará quebrar tal cantidad de personas de edad avanzada nuestros sistemas sanitarios y sociales? ¿Cómo repartir de forma equilibrada el cuidado de las personas que necesitan asistencia a medida que envejecen  entre la familia y el Estado? ¿Cómo reconocer y apoyar el importante  papel que desempeñan estas personas a medida que  envejecen cuidando de otros?. 

Uno de los mayores triunfos de la humanidad y también uno de nuestros mayores desafíos es el  aumento de la esperanza de vida en edad y con buena salud. En el siglo XXI, el envejecimiento impondrá mayores exigencias económicas y sociales. Al mismo tiempo, las personas de edad avanzada ofrecerán valiosos recursos, a menudo ignorados, que aportarán una importante contribución a la estructura de nuestra sociedad

Si se quiere hacer del envejecimiento una experiencia positiva, una vida más larga, debe ir acompañada de oportunidades continuas de salud, participación y seguridad.  Mantener la autonomía y la independencia a medida que se envejece es un objetivo primordial tanto para los individuos como para los responsables políticos ya que de ello dependerá en gran medida que las personas  que envejecen, tengan calidad de vida



Cuando la salud, el mercado de trabajo, el empleo y las políticas educativas y sanitarias apoyen el envejecimiento activo, posiblemente habrá: menos muertes prematuras en las etapas más productivas de la vida; menos discapacidades relacionadas con enfermedades crónicas en la ancianidad; más personas que disfruten de una calidad de vida positiva a medida que vayan envejeciendo; más personas que participen activamente en los ámbitos sociales, culturales, económicos y políticos de la sociedad, en trabajos remunerados y sin remunerar y en la vida doméstica, familiar y comunitaria; y menos gastos debidos a los tratamientos médicos y la atención sanitaria
.
Las políticas y los programas del envejecimiento activo reconocen la necesidad de fomentar y equilibrar la responsabilidad personal del cuidado de la propia salud; los entornos adecuados para las personas de edad; y la solidaridad intergeneracional. Las personas y las familias necesitan planificar su vejez y prepararse para ella, llevando a cabo esfuerzos personales para adoptar prácticas de salud positivas y personales en todas las etapas de la vida. Al mismo tiempo, se requieren entornos favorables que «hagan que las decisiones saludables sean decisiones fáciles».


Hay buenas razones económicas para promulgar políticas y programas que fomenten el envejecimiento activo en lo referente al aumento de la participación y la reducción de gastos de asistencia. Las personas que permanecen sanas a medida que envejecen tienen menos impedimentos para continuar trabajando.  Esto ayudaría a compensar el aumento del coste de las pensiones y de los esquemas de seguridad social basados en los ingresos, así como los relacionados con los gastos de asistencia médica y social.


Por lo que respecta al aumento del gasto público por asistencia médica, los datos disponibles indican cada vez más que la vejez en sí misma no está asociada con el aumento de los gastos sanitarios. Lo costoso es la discapacidad y la mala salud, con frecuencia asociadas a la edad avanzada. A medida que las personas envejezcan con un mejor estado de salud, es posible que el gasto médico no aumente tan rápidamente.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (269)

“PARA APRENDER A ENVEJECER Y
DISFRUTAR DE LA VIDA
 

I.-CUIDA TU PRESENTACION TODOS LOS DIAS 

Vístete bien. Arréglate como si fueras a una fiesta ¡ QUE MAS FIESTA QUE LA VIDA! 

II.-NO TE ENCIERRES EN TU CASA, NI EN TU HABITACION 
“ No juegues a las escondidas al preso solitario”. Sal al patio, a la calle, al campo, de paseo ¡ EL AGUA ESTANCADA COMO LA MAQUINA INMOVIL SE ECHA A PERDER ¡ 



III.-AMA EL EJERCICIO FISICO COMO A TI MISMO 
Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de la casa ayuda a tu sistema de respiración, a la circulación de la sangre, lubrica los huesos de las piernas y de los pies, ejercita 
tu columna vertebral, afloja los nudos nerviosos y te permite dormir mejor. 
¡ RECUERDA QUE EL MOVIMIENTO ES VIDA! 

IV.-EVITA ACTITUDES Y GESTOS DE VIEJO DERRUMBADO 
No camines con la cabeza gacha, ni con la espalda entrecortada, ni arrastres los pies al caminar. ¡ CAMINA ERECTO, SONRIENTE, COMO SI EL MUNDO TE PERTENECIERA Y TE ADMIRARA A TU PASO! 

V.-NO HABLES DE TU VEJEZ NI TE QUEJES DE TUS ACHAQUES 
Si pierdes tu tiempo hablando en ello, terminarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que realmente estás, y te harán un vacio. Nadie quiere escuchar lamentaciones ni historias de enfermedades. 
¡ NO ERES VIEJO, CONVENCETE QUE ERES UN ADULTO MAYOR! 

VI.-CULTIVA EL OPTIMISMO POR SOBRE TODAS LAS COSAS 
Al mal tiempo buena cara. Sé `positivo en los juicios, de buen humor en tus palabras, con rostro alegre, con ademanes amables. 
¡ NO OLVIDES QUE LA VEJEZ NO ES CUESTION DE AÑOS, SINO UN ESTADO DE ANIMO! 

VII.-TRATA DE SER UTIL A TI MISMO Y A LOS DEMAS 
No eres un parásito ni una rama desgajada del árbol de la vida. Atiéndete tu mismo hasta donde te sea posible. Ayuda con una onrisa, con un consejo, con un servicio. 

VIII.-TRABAJA CON TUS MANOS Y TU MENTE 
El trabajo manual o intelectual es la mejor terapia. Cualquiera actitud laboral, intelectual o artística es la mejor medicina para todos los males. Para evitar la falta de MEMORIA lee lo que más puedas, cómprate un cuaderno y escribe sobre tu vida (la niñez, la adolescencia, la vida amorosa, la vida laboral, etc.), 
“ES EL MEJOR MEDIO PARA DARSE CUENTA QUE NO SE HA VIVIDO EN VANO” 

IX.-MANTEN VIVA LAS RELACIONES HUMANAS Y SE CORDIAL 
Dale preferencias a tu entorno familiar, allí tienes la oportunidad de convivir con distintas generaciones: Niños, Jóvenes y Adultos. Busca la amistad de todos, no te dediques exclusivamente a compartir con tus pares. 

X.-NO PIENSES QUE TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR 
Deja de estar despotricando contra este mundo. Contra esta generación. Cuando se está vivo, toda época tiene su encanto. Hoy hay inventos que antes no existían; hay facilidades que antes ni se soñaban. En resumen, NADIE quiere irse de este mundo…. Por eso muchos ancianos viven visitando médicos y hospitales. 
“DA GRACIAS A DIOS Y ALEGRATE DE ESTAR VIVO, PORQUE MUCHOS CON TUS MISMOS AÑOS, INCLUSO 
MENORES, YA NO ESTAN! Se siempre positivo, negativo jamás. Recuerda que entre las espinas florecen las rosas. EL ANCIANO DEBE SER COMO LA LUNA…..”UN CUERPO OPACO DESTINADO A DAR A LUZ “! 

( UN APORTE CULTURAL DEL RADIO CLUB TRAIGUEN) 

lunes, 31 de octubre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (268)

LA VEJEZ DE LOS “BABY BOOMERS”


España experimentó entre 1958 y 1977 un inusual crecimiento de las tasas de natalidad, fenómeno que se denomino “baby boom”. Nacieron casi 14 millones de niños, (650.000 anuales),  2,5 millones más que en los veinte años anteriores y 4,5 millones más que en los veinte años siguientes. Sus integrantes que se encuentran ahora en edad laboral, pasaran a ser mayores de 65 años a partir de 2024 e iniciarán su jubilación, una época de la vida que poco tendrá que ver con la idea de jubilación que hemos tenido hasta ahora.  Vivieron su infancia y juventud en una época de rápido crecimiento económico; poco acostumbrados a ahorrar; en la madurez les alcanzó la crisis que se inició en 2007. Ahora saben que el sistema de la Seguridad Social  tendrá que pagar más pensiones, durante más años, en un periodo en que habrá menos trabajadores en activo. 



Cada generación trae consigo valores y actitudes que reflejan las influencias culturales y sociales prevalecientes en los años de formación de cada uno. Se dice que la generación del baby boom no dejará de sorprender y seguirá rompiendo paradigmas. Han cambiado las expectativas, hábitos y valores de las personas en edad de jubilación, así como los escenarios sociales, tecnológicos e incluso medioambientales. El perfil de las personas que se jubilarán en los próximos 10 o 15 años,  tiene poco que ver con lo que hoy entendemos como personas mayores. Son generaciones con más nivel de estudios, han viajado mucho más, han compaginado la vida familiar y laboral y han vivido el cambio a la sociedad de la información, integrando Internet en su día a día. Esto supone expectativas diferentes de cara a las últimas etapas de la vida, que además serán mucho más largas, demandando experiencias sociales y actividades, fórmulas para seguir aprendiendo y una aspiración de independencia aún mayor. 



También se enfrentará el deseo de retirarse con la necesidad de seguir trabajando y puede que se extiendan casos como el de BMW en Alemania, que  anunció la construcción de una fábrica especialmente diseñada para empleados de más de 50 años. Medicamentos más personalizados, sistemas de monitorización constante para chequear la salud desde casa y nuevos productos alimenticios vinculados a la salud son tendencias que están a la vuelta de la esquina. También la industria de la estética, que dentro del bienestar cobra cada vez más importancia el aspecto físico una vez pasados los 65. En este escenario, y bajo el prisma de la inestabilidad económica, surge también el debate de la longevidad como lujo que no todo el mundo puede permitirse. 


La generación “Baby Boomers” es también mercado objetivo para planes de seguros y pensiones,  casas y clubes de retiro, centros deportivos y spas, tratamientos de belleza anti-edad, centros vacacionales y hoteles especiales para personas maduras, destinos turísticos culturales,  alimentos saludables y gurmet, comunidades pequeñas online basadas en la economía del intercambio, expansión de los bancos del tiempo, o experimentos para suplir servicios sociales que tradicionalmente daban las grandes instituciones públicas. Por otro lado, Internet favorecerá también la creación de redes sociales específicas, vinculadas a temas de salud pero también al ocio o al debate político, con una presencia más activa de las personas mayores en la vida pública. 

viernes, 30 de septiembre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (267)

LOS TRES PILARES DEL ENVEJECIMIENTO

En los últimos tiempos y acentuado por la crisis, el envejecimiento de la población está en la agenda política, pero sólo para situarlo como un problema. Un problema para el sostenimiento del sistema nacional de salud, para el mantenimiento de las pensiones, o para la viabilidad del Estado del Bienestar por la alta demanda de cuidados de los mayores. El envejecimiento, en lugar de interpretarse como un logro del progreso de nuestra sociedad, se interpreta ahora como una amenaza para el bienestar colectivo

Cada vez está más en nuestras manos la posibilidad de vivir más tiempo, pero aspiramos a que esa vida más larga no sea la que le correspondería a la persona mayor, sino la de un cuerpo sano y al máximo de sus potencialidades. La clave está en conseguir «una vida de calidad», no simplemente en seguir viviendo. Si queremos que la vejez sea  no tanto un problema como una oportunidad tenemos que hacernos la siguiente pregunta ¿Cómo mantener la calidad de vida en la vejez? Para dar respuesta tenemos que considerar tres pilares básicos. 


El primer pilar, la  salud. El deterioro físico es inevitable y, en muchas ocasiones, va acompañado de una dependencia  total de los demás, al perder su autonomía personal  Mientras es posible valerse por uno mismo,  es  lógica la resistencia a verse como una persona mayor.   La tecnificación y la especialización de la medicina tienen el peligro de perder de vista al ser humano, al individuo, al que no sólo hay que curar de sus dolencias sino que hay que cuidar, si buscamos una vejez de calidad, es decir, una vejez que no haga  a las personas mayores un colectivo de excluidos


El segundo pilar, el dinero. En el Estado de Bienestar, la vejez se encuentra formal y materialmente protegida. Pero esa protección siempre es escasa, insuficiente, y no deja de ser una especie de providencia que fuerza a los mayores a pasar a formar parte de un colectivo no siempre apetecible. Todo ello hace que el paso obligado a engrosar las filas de los pensionistas representa, en la mayoría de los casos, una de esas «nuevas exclusiones» que florecen en las actuales democracias sociales.  

De lo expuesto destacamos que los dos bienes básicos que deben ser protegidos y que hay que procurar distribuirlos por igual son: la protección de la salud como derecho fundamental, y el goce de una renta mínima que todo Estado justo debería garantizar. Pero no basta la justicia como condición de unos mínimos de felicidad. Hace falta un tercer pilar: el amor, afecto, amistad, reconocimiento, condición igualmente indispensable para una vejez digna y de calidad, virtudes  que no puede proporcionar la administración pública, como hace con las pensiones o con la protección de la salud, sino que dependen de una buena disposición en nuestras mutuas relaciones. 

Para que los tres pilares o condiciones mencionadas como requisito para una vejez más digna se hagan realidad, la sociedad debe transformarse, debe cambiar, por lo menos, en tres sentidos básicos: en la política, en la medicina y en la educación. Tiene que haber cambios en las políticas públicas que replanteen la obligatoriedad de la jubilación, que aseguren la garantía y dignidad de las pensiones, que ayuden a las familias para que éstas puedan cuidar de los mayores, que reconozcan el valor de cualquier forma de trabajo sea o no remunerado. Tiene que haber cambios en la medicina para que el cuidado entre a formar parte de sus fines como lo ha sido siempre el curar. Tiene que cambiar la educación. Prepararse para la vejez es la forma de prepararse para vivir dignamente, y los recursos de los que uno puede echar mano en la vejez no se improvisan, sino que se atesoran a lo largo de toda la vida

jueves, 1 de septiembre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (266)

LA VEJEZ EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO

A lo largo de los tiempos el hombre ha ido interpretando el papel de persona mayor en la sociedad, dependiendo de diversos factores: políticos, artísticos y estéticos, demográficos, éticos y religiosos, así como los relacionados con la familia y el parentesco. En la actualidad se contempla al viejo como un ser “pasado, fuera de modas y como a un estorbo”. Sin embargo en otras civilizaciones y épocas históricas se les consideró como una fuente de sabiduría y experiencia por lo que a su vez sirvió como consejero de las distintas comunidades donde residía, participando en la todos los aspectos de la vida cotidiana.  


En el siglo XXI la tecnociencia, como cultura, es la que más ha influido en la vida de las personas mayores.  Ya no son aceptadas como depositarios de la sabiduría, sino las más alejadas del conocimiento moderno, porque  ya no aprenden. Nos encontramos en una época en la que hay una decadencia del concepto experiencia,  incluso laboral. No es apreciada porque representa el pasado. 
El debate acerca del envejecimiento y la vejez acaba de empezar en España y el conjunto de la sociedad está preocupada por las noticias de tipo catastrófico acerca del envejecimiento de la estructura poblacional y  de las grandes necesidades de la población  mayor. El aumento de la esperanza de vida, y el auge de las nuevas tecnologías  lleva consigo  que el distanciamiento de las persona mayores con la sociedad parezca aún mayor. En las últimas décadas, la población de edad avanzada ha aumentado de forma creciente en número y diversidad, requiriendo, a su vez, un mayor espectro de necesidades de todo tipo El grupo de edad de mayor velocidad de crecimiento en las sociedades democráticas neotecnológicas  está en los 85 años, situación  que lleva consigo la prolongación del período de post-jubilación, con un empobrecimiento progresivo,  que obliga a replantearse cuál es el papel de la persona mayor dentro de las distintas culturas y comunidades, introduciéndola así dentro del quehacer diario y no contribuyendo a la marginación social de ésta. 



Es de gran importancia destacar que la utilización de las nuevas tecnológicas en nuestra sociedad actual supone importantes ventajas para las personas mayores y sin embargo, se sienten alejadas de ellas.  Las personas mayores tienen que  adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que la tecnología.  Deben formar parte del presente de una manera más activa y visible. Sacar un mayor partido a las nuevas tecnologías es uno de los sectores que más beneficios obtienen, demostrado a la sociedad que el concepto de persona mayor no es sinónimo de pasado e impide que no se aparten de la vida social al sentirse inútiles.  Diversos estudios han demostrado que el aprendizaje de nuevas tecnológicas estimula la actividad mental de las personas mayores.



Terminamos poniendo de relieve algunas de las características y funciones de las personas mayores actualmente: deseo de dejar un legado: no querer ser olvidados e influir en los demás después de muertos; compartir experiencia con el joven y establecer contactos generacionales; apego a los objetos familiares, lo que le acompañó en la vida (casa, animales, familia, recuerdos...) le dan un sentido de continuidad en el tiempo; cambio en el sentido del tiempo, viven el presente; sentido completo del ciclo vital, valoran la vida como un todo; creatividad, curiosidad y capacidad de sorpresa; sentido de la propia realización 





LA VENTANA DEL MAYOR (265)

MÁS QUE VIEJOS

En la actualidad la nueva revolución médica y social en cuanto a la vejez no se refiere sólo al aumento de la esperanza de vida sino que se ocupa, especialmente, de los que son "más que viejos", los más mayores entre los mayores: los que ya han cumplido 100 años.  

Ya no sólo se llega a viejo, se llega a ser "muy viejo" y con grandes probabilidades de hacerlo en plenitud de condiciones físicas y mentales.  Las probabilidades de que una persona viva 100 años actualmente son bajas, pero ciertamente son mayores que las de sus padres o sus abuelos Los centenarios son, por definición, supervivientes, que han vivido, al menos veinte años más que la esperanza de vida media. Contrariamente a la imagen general de un individuo extremadamente frágil al final de su vida, muchos de los estudios realizados hasta la fecha revelan que buena parte de los mismos viven integrados en la comunidad, con un buen estado cognitivo y funcional 

En el extremo más longevo de la especie humana, los centenarios ofrecen la oportunidad de extraer las claves más importantes respecto a la supervivencia y fragilidad que permitan promover unos mejores niveles de salud e independencia en el conjunto de la población mayor. Ello supone toda una revolución  que los médicos, psicólogos, sociólogos y políticos deben contemplar. El creciente número y la proporción de centenarios  generan cuestionamientos a los programas y las políticas, como la edad de retiro, la atención médica, las pensiones, las inversiones económicas, los impuestos, los servicios sociales, el mantenimiento de la salud, la rehabilitación, el cuidado y la vida asistida. No prestar atención o demorar la atención de las profundas consecuencias de la mayor longevidad no solo es una visión de corto alcance, sino que dificulta la situación de personas, familias y comunidades, así como eleva el costo económico para los gobiernos.

Llegar a los 100 años significa algo más que, simplemente, vivir mucho. Con un ritmo de vida tan acelerado como el de hoy, uno se preguntará: ¿Cómo se comportan para vivir más de cien años? Los científicos afirman, que los factores claves para llegar a esta edad son: los “súper” genes heredados. La mayoría de quienes llegan a los 100 años tienen un abuelo, un padre o madre; hermano  o hermana que vivió 90 años o más.  

Además de la importancia de la genética, en especial en edades avanzadas, algunos de los factores más notables relacionados con la longevidad son:  la buena salud y hábitos personales, como la dieta, el ejercicio, el peso normal, el poco estrés y no fumar ni abusar de substancias;  la educación y el elevado conocimiento;  un sistema de apoyo social fuerte y comprometido;  una perspectiva optimista y emociones positivas con capacidad de adaptación al cambio y a la planificación de alternativas Muchas personas centenarias señalan que no sienten su edad cronológica, sino que se piensan y se sienten muchos años más jóvenes. Han logrado una vida de tres dígitos, y aunque parezca increíble para muchos, todavía disfrutan y le sonríen a la vida. 

domingo, 31 de julio de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (264)

CUESTIÓN DE EDAD

         Los relatos bíblicos nos informan que en una remota y supuesta época, sin guerras ni enfermedades, se concibieron longevidades como Adán de 930 años, Matusalén 969, o Noé 950, aunque ya en los últimos libros del Antiguo Testamento se citan cifras marcadamente disminuidas - Moisés 120 años -. Durante el imperio romano el límite de la vida oscilaba alrededor de los 23 años. Pero en el siglo XX la  esperanza de vida ha experimentado notables avances, siendo sus causas:   la disminución en la probabilidad de morir debido a los avances médicos y tecnológicos; reducción en las tasas de mortalidad infantil; cambios en los hábitos nutricionales y estilos de vida; mejora en los niveles de condiciones materiales  y en la educación; así como el acceso de la población a los servicios sanitarios. A comienzos del siglo XX el promedio de vida no pasaba de los 47 años. Sin embargo, durante los últimos años esa cifra ha ido en un aumento progresivo y notable: hacia 1930 la expectativa media para los varones sobrepasaba los 60 años; en 1940 los 63; y en 1970 los 70. 

          En España entre 1992 y 2013, la esperanza de vida al nacimiento de los hombres ha pasado de 73,9 a 80,0 años y la de las mujeres de 81,2 a 85,6 años. En  el año 2012, la brecha de género a favor de la mujer en la esperanza de vida al nacimiento era de  6,0 años; y a los 65 años, de 3,4 años.  La población mayor de 85 años ha crecido en los últimos 30 años un 231%. La esperanza de vida al nacimiento alcanzaría los 84,0 años en los hombres y los 88,7 en las mujeres en el año 2029, lo que supone una ganancia respecto a los valores actuales de 4,0 y de 3,0 años respectivamente. Estos valores serían de 90,9 años de esperanza de vida al nacimiento para los hombres en el año 2063 y de 94,3 años para las mujeres.

         La longevidad creciente tiene exigencias propias que no pueden desconocerse y debemos asegurarnos que el alto costo necesario para llegar a viejo se vea compensado con una calidad de vida adecuada. Pero existen varios motivos para que la idea  de una vida ilimitada y en buenas condiciones de salud no sea factible.  En primer lugar el límite biológico de la especie humana debido a su historia evolutiva. Segundo, la modernidad,  que si bien parece producir vidas más placenteras que en el pasado, no conduce necesariamente a una longevidad feliz, ya que el progreso técnico se asocia a numerosos peligros y amenazas como la polución ambiental, dietas malsanas, sedentarismo. Y por último, aunque el desarrollo tecnológico permite condiciones favorables para la prolongación de la vida, ellas no son accesibles a segmentos amplios de la población mundial por oportunidad y costo. En abril de 1995 la OMS asumió el reto de concienciar al mundo acerca de los problemas que podrían surgir si la población mundial se hacía cada vez más vieja. 

        Elaboró un programa llamado Envejecimiento y Salud que enfatizaba el hecho de que si este sector gozaba de buena salud, podría contribuir a un mejor funcionamiento de las sociedades modernas e insiste en que para lograr una vejez saludable y tener en este ciclo una buena calidad de vida, lo más importante es el cuidado de la salud desde la niñez, aunque también deben intensificarse los esfuerzos por mejorar la calidad de atención sanitaria destinada a las personas mayores, un punto que suele descuidarse en favor de los cuidados médicos de los más jóvenes.