sábado, 31 de diciembre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (270)

UN MARCO POLITICO: EL ENVEJECIMIENTO

El niño de ayer es el adulto de hoy y será la persona mayor  de mañana. La calidad de vida que disfrutarán como mayores dependerá de los riesgos y las oportunidades que experimenten a través de toda su vida, así como de la forma en que las generaciones sucesivas proporcionen ayuda y soporte mutuos cuando sean necesarios
 El envejecimiento de la población plantea muchas cuestiones  fundamentales a los responsables políticos. ¿Cómo podemos ayudar a las personas para que sigan siendo independientes  y activas a medida que envejecen? ¿Cómo podemos reforzar las políticas de promoción y prevención de la salud, especialmente las dirigidas a las personas mayores, que vive más años?. ¿Cómo se puede mejorar la calidad de vida en la edad avanzada? ¿Hará quebrar tal cantidad de personas de edad avanzada nuestros sistemas sanitarios y sociales? ¿Cómo repartir de forma equilibrada el cuidado de las personas que necesitan asistencia a medida que envejecen  entre la familia y el Estado? ¿Cómo reconocer y apoyar el importante  papel que desempeñan estas personas a medida que  envejecen cuidando de otros?. 

Uno de los mayores triunfos de la humanidad y también uno de nuestros mayores desafíos es el  aumento de la esperanza de vida en edad y con buena salud. En el siglo XXI, el envejecimiento impondrá mayores exigencias económicas y sociales. Al mismo tiempo, las personas de edad avanzada ofrecerán valiosos recursos, a menudo ignorados, que aportarán una importante contribución a la estructura de nuestra sociedad

Si se quiere hacer del envejecimiento una experiencia positiva, una vida más larga, debe ir acompañada de oportunidades continuas de salud, participación y seguridad.  Mantener la autonomía y la independencia a medida que se envejece es un objetivo primordial tanto para los individuos como para los responsables políticos ya que de ello dependerá en gran medida que las personas  que envejecen, tengan calidad de vida



Cuando la salud, el mercado de trabajo, el empleo y las políticas educativas y sanitarias apoyen el envejecimiento activo, posiblemente habrá: menos muertes prematuras en las etapas más productivas de la vida; menos discapacidades relacionadas con enfermedades crónicas en la ancianidad; más personas que disfruten de una calidad de vida positiva a medida que vayan envejeciendo; más personas que participen activamente en los ámbitos sociales, culturales, económicos y políticos de la sociedad, en trabajos remunerados y sin remunerar y en la vida doméstica, familiar y comunitaria; y menos gastos debidos a los tratamientos médicos y la atención sanitaria
.
Las políticas y los programas del envejecimiento activo reconocen la necesidad de fomentar y equilibrar la responsabilidad personal del cuidado de la propia salud; los entornos adecuados para las personas de edad; y la solidaridad intergeneracional. Las personas y las familias necesitan planificar su vejez y prepararse para ella, llevando a cabo esfuerzos personales para adoptar prácticas de salud positivas y personales en todas las etapas de la vida. Al mismo tiempo, se requieren entornos favorables que «hagan que las decisiones saludables sean decisiones fáciles».


Hay buenas razones económicas para promulgar políticas y programas que fomenten el envejecimiento activo en lo referente al aumento de la participación y la reducción de gastos de asistencia. Las personas que permanecen sanas a medida que envejecen tienen menos impedimentos para continuar trabajando.  Esto ayudaría a compensar el aumento del coste de las pensiones y de los esquemas de seguridad social basados en los ingresos, así como los relacionados con los gastos de asistencia médica y social.


Por lo que respecta al aumento del gasto público por asistencia médica, los datos disponibles indican cada vez más que la vejez en sí misma no está asociada con el aumento de los gastos sanitarios. Lo costoso es la discapacidad y la mala salud, con frecuencia asociadas a la edad avanzada. A medida que las personas envejezcan con un mejor estado de salud, es posible que el gasto médico no aumente tan rápidamente.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (269)

“PARA APRENDER A ENVEJECER Y
DISFRUTAR DE LA VIDA
 

I.-CUIDA TU PRESENTACION TODOS LOS DIAS 

Vístete bien. Arréglate como si fueras a una fiesta ¡ QUE MAS FIESTA QUE LA VIDA! 

II.-NO TE ENCIERRES EN TU CASA, NI EN TU HABITACION 
“ No juegues a las escondidas al preso solitario”. Sal al patio, a la calle, al campo, de paseo ¡ EL AGUA ESTANCADA COMO LA MAQUINA INMOVIL SE ECHA A PERDER ¡ 



III.-AMA EL EJERCICIO FISICO COMO A TI MISMO 
Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de la casa ayuda a tu sistema de respiración, a la circulación de la sangre, lubrica los huesos de las piernas y de los pies, ejercita 
tu columna vertebral, afloja los nudos nerviosos y te permite dormir mejor. 
¡ RECUERDA QUE EL MOVIMIENTO ES VIDA! 

IV.-EVITA ACTITUDES Y GESTOS DE VIEJO DERRUMBADO 
No camines con la cabeza gacha, ni con la espalda entrecortada, ni arrastres los pies al caminar. ¡ CAMINA ERECTO, SONRIENTE, COMO SI EL MUNDO TE PERTENECIERA Y TE ADMIRARA A TU PASO! 

V.-NO HABLES DE TU VEJEZ NI TE QUEJES DE TUS ACHAQUES 
Si pierdes tu tiempo hablando en ello, terminarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que realmente estás, y te harán un vacio. Nadie quiere escuchar lamentaciones ni historias de enfermedades. 
¡ NO ERES VIEJO, CONVENCETE QUE ERES UN ADULTO MAYOR! 

VI.-CULTIVA EL OPTIMISMO POR SOBRE TODAS LAS COSAS 
Al mal tiempo buena cara. Sé `positivo en los juicios, de buen humor en tus palabras, con rostro alegre, con ademanes amables. 
¡ NO OLVIDES QUE LA VEJEZ NO ES CUESTION DE AÑOS, SINO UN ESTADO DE ANIMO! 

VII.-TRATA DE SER UTIL A TI MISMO Y A LOS DEMAS 
No eres un parásito ni una rama desgajada del árbol de la vida. Atiéndete tu mismo hasta donde te sea posible. Ayuda con una onrisa, con un consejo, con un servicio. 

VIII.-TRABAJA CON TUS MANOS Y TU MENTE 
El trabajo manual o intelectual es la mejor terapia. Cualquiera actitud laboral, intelectual o artística es la mejor medicina para todos los males. Para evitar la falta de MEMORIA lee lo que más puedas, cómprate un cuaderno y escribe sobre tu vida (la niñez, la adolescencia, la vida amorosa, la vida laboral, etc.), 
“ES EL MEJOR MEDIO PARA DARSE CUENTA QUE NO SE HA VIVIDO EN VANO” 

IX.-MANTEN VIVA LAS RELACIONES HUMANAS Y SE CORDIAL 
Dale preferencias a tu entorno familiar, allí tienes la oportunidad de convivir con distintas generaciones: Niños, Jóvenes y Adultos. Busca la amistad de todos, no te dediques exclusivamente a compartir con tus pares. 

X.-NO PIENSES QUE TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR 
Deja de estar despotricando contra este mundo. Contra esta generación. Cuando se está vivo, toda época tiene su encanto. Hoy hay inventos que antes no existían; hay facilidades que antes ni se soñaban. En resumen, NADIE quiere irse de este mundo…. Por eso muchos ancianos viven visitando médicos y hospitales. 
“DA GRACIAS A DIOS Y ALEGRATE DE ESTAR VIVO, PORQUE MUCHOS CON TUS MISMOS AÑOS, INCLUSO 
MENORES, YA NO ESTAN! Se siempre positivo, negativo jamás. Recuerda que entre las espinas florecen las rosas. EL ANCIANO DEBE SER COMO LA LUNA…..”UN CUERPO OPACO DESTINADO A DAR A LUZ “! 

( UN APORTE CULTURAL DEL RADIO CLUB TRAIGUEN) 

lunes, 31 de octubre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (268)

LA VEJEZ DE LOS “BABY BOOMERS”


España experimentó entre 1958 y 1977 un inusual crecimiento de las tasas de natalidad, fenómeno que se denomino “baby boom”. Nacieron casi 14 millones de niños, (650.000 anuales),  2,5 millones más que en los veinte años anteriores y 4,5 millones más que en los veinte años siguientes. Sus integrantes que se encuentran ahora en edad laboral, pasaran a ser mayores de 65 años a partir de 2024 e iniciarán su jubilación, una época de la vida que poco tendrá que ver con la idea de jubilación que hemos tenido hasta ahora.  Vivieron su infancia y juventud en una época de rápido crecimiento económico; poco acostumbrados a ahorrar; en la madurez les alcanzó la crisis que se inició en 2007. Ahora saben que el sistema de la Seguridad Social  tendrá que pagar más pensiones, durante más años, en un periodo en que habrá menos trabajadores en activo. 



Cada generación trae consigo valores y actitudes que reflejan las influencias culturales y sociales prevalecientes en los años de formación de cada uno. Se dice que la generación del baby boom no dejará de sorprender y seguirá rompiendo paradigmas. Han cambiado las expectativas, hábitos y valores de las personas en edad de jubilación, así como los escenarios sociales, tecnológicos e incluso medioambientales. El perfil de las personas que se jubilarán en los próximos 10 o 15 años,  tiene poco que ver con lo que hoy entendemos como personas mayores. Son generaciones con más nivel de estudios, han viajado mucho más, han compaginado la vida familiar y laboral y han vivido el cambio a la sociedad de la información, integrando Internet en su día a día. Esto supone expectativas diferentes de cara a las últimas etapas de la vida, que además serán mucho más largas, demandando experiencias sociales y actividades, fórmulas para seguir aprendiendo y una aspiración de independencia aún mayor. 



También se enfrentará el deseo de retirarse con la necesidad de seguir trabajando y puede que se extiendan casos como el de BMW en Alemania, que  anunció la construcción de una fábrica especialmente diseñada para empleados de más de 50 años. Medicamentos más personalizados, sistemas de monitorización constante para chequear la salud desde casa y nuevos productos alimenticios vinculados a la salud son tendencias que están a la vuelta de la esquina. También la industria de la estética, que dentro del bienestar cobra cada vez más importancia el aspecto físico una vez pasados los 65. En este escenario, y bajo el prisma de la inestabilidad económica, surge también el debate de la longevidad como lujo que no todo el mundo puede permitirse. 


La generación “Baby Boomers” es también mercado objetivo para planes de seguros y pensiones,  casas y clubes de retiro, centros deportivos y spas, tratamientos de belleza anti-edad, centros vacacionales y hoteles especiales para personas maduras, destinos turísticos culturales,  alimentos saludables y gurmet, comunidades pequeñas online basadas en la economía del intercambio, expansión de los bancos del tiempo, o experimentos para suplir servicios sociales que tradicionalmente daban las grandes instituciones públicas. Por otro lado, Internet favorecerá también la creación de redes sociales específicas, vinculadas a temas de salud pero también al ocio o al debate político, con una presencia más activa de las personas mayores en la vida pública. 

viernes, 30 de septiembre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (267)

LOS TRES PILARES DEL ENVEJECIMIENTO

En los últimos tiempos y acentuado por la crisis, el envejecimiento de la población está en la agenda política, pero sólo para situarlo como un problema. Un problema para el sostenimiento del sistema nacional de salud, para el mantenimiento de las pensiones, o para la viabilidad del Estado del Bienestar por la alta demanda de cuidados de los mayores. El envejecimiento, en lugar de interpretarse como un logro del progreso de nuestra sociedad, se interpreta ahora como una amenaza para el bienestar colectivo

Cada vez está más en nuestras manos la posibilidad de vivir más tiempo, pero aspiramos a que esa vida más larga no sea la que le correspondería a la persona mayor, sino la de un cuerpo sano y al máximo de sus potencialidades. La clave está en conseguir «una vida de calidad», no simplemente en seguir viviendo. Si queremos que la vejez sea  no tanto un problema como una oportunidad tenemos que hacernos la siguiente pregunta ¿Cómo mantener la calidad de vida en la vejez? Para dar respuesta tenemos que considerar tres pilares básicos. 


El primer pilar, la  salud. El deterioro físico es inevitable y, en muchas ocasiones, va acompañado de una dependencia  total de los demás, al perder su autonomía personal  Mientras es posible valerse por uno mismo,  es  lógica la resistencia a verse como una persona mayor.   La tecnificación y la especialización de la medicina tienen el peligro de perder de vista al ser humano, al individuo, al que no sólo hay que curar de sus dolencias sino que hay que cuidar, si buscamos una vejez de calidad, es decir, una vejez que no haga  a las personas mayores un colectivo de excluidos


El segundo pilar, el dinero. En el Estado de Bienestar, la vejez se encuentra formal y materialmente protegida. Pero esa protección siempre es escasa, insuficiente, y no deja de ser una especie de providencia que fuerza a los mayores a pasar a formar parte de un colectivo no siempre apetecible. Todo ello hace que el paso obligado a engrosar las filas de los pensionistas representa, en la mayoría de los casos, una de esas «nuevas exclusiones» que florecen en las actuales democracias sociales.  

De lo expuesto destacamos que los dos bienes básicos que deben ser protegidos y que hay que procurar distribuirlos por igual son: la protección de la salud como derecho fundamental, y el goce de una renta mínima que todo Estado justo debería garantizar. Pero no basta la justicia como condición de unos mínimos de felicidad. Hace falta un tercer pilar: el amor, afecto, amistad, reconocimiento, condición igualmente indispensable para una vejez digna y de calidad, virtudes  que no puede proporcionar la administración pública, como hace con las pensiones o con la protección de la salud, sino que dependen de una buena disposición en nuestras mutuas relaciones. 

Para que los tres pilares o condiciones mencionadas como requisito para una vejez más digna se hagan realidad, la sociedad debe transformarse, debe cambiar, por lo menos, en tres sentidos básicos: en la política, en la medicina y en la educación. Tiene que haber cambios en las políticas públicas que replanteen la obligatoriedad de la jubilación, que aseguren la garantía y dignidad de las pensiones, que ayuden a las familias para que éstas puedan cuidar de los mayores, que reconozcan el valor de cualquier forma de trabajo sea o no remunerado. Tiene que haber cambios en la medicina para que el cuidado entre a formar parte de sus fines como lo ha sido siempre el curar. Tiene que cambiar la educación. Prepararse para la vejez es la forma de prepararse para vivir dignamente, y los recursos de los que uno puede echar mano en la vejez no se improvisan, sino que se atesoran a lo largo de toda la vida

jueves, 1 de septiembre de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (266)

LA VEJEZ EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO

A lo largo de los tiempos el hombre ha ido interpretando el papel de persona mayor en la sociedad, dependiendo de diversos factores: políticos, artísticos y estéticos, demográficos, éticos y religiosos, así como los relacionados con la familia y el parentesco. En la actualidad se contempla al viejo como un ser “pasado, fuera de modas y como a un estorbo”. Sin embargo en otras civilizaciones y épocas históricas se les consideró como una fuente de sabiduría y experiencia por lo que a su vez sirvió como consejero de las distintas comunidades donde residía, participando en la todos los aspectos de la vida cotidiana.  


En el siglo XXI la tecnociencia, como cultura, es la que más ha influido en la vida de las personas mayores.  Ya no son aceptadas como depositarios de la sabiduría, sino las más alejadas del conocimiento moderno, porque  ya no aprenden. Nos encontramos en una época en la que hay una decadencia del concepto experiencia,  incluso laboral. No es apreciada porque representa el pasado. 
El debate acerca del envejecimiento y la vejez acaba de empezar en España y el conjunto de la sociedad está preocupada por las noticias de tipo catastrófico acerca del envejecimiento de la estructura poblacional y  de las grandes necesidades de la población  mayor. El aumento de la esperanza de vida, y el auge de las nuevas tecnologías  lleva consigo  que el distanciamiento de las persona mayores con la sociedad parezca aún mayor. En las últimas décadas, la población de edad avanzada ha aumentado de forma creciente en número y diversidad, requiriendo, a su vez, un mayor espectro de necesidades de todo tipo El grupo de edad de mayor velocidad de crecimiento en las sociedades democráticas neotecnológicas  está en los 85 años, situación  que lleva consigo la prolongación del período de post-jubilación, con un empobrecimiento progresivo,  que obliga a replantearse cuál es el papel de la persona mayor dentro de las distintas culturas y comunidades, introduciéndola así dentro del quehacer diario y no contribuyendo a la marginación social de ésta. 



Es de gran importancia destacar que la utilización de las nuevas tecnológicas en nuestra sociedad actual supone importantes ventajas para las personas mayores y sin embargo, se sienten alejadas de ellas.  Las personas mayores tienen que  adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que la tecnología.  Deben formar parte del presente de una manera más activa y visible. Sacar un mayor partido a las nuevas tecnologías es uno de los sectores que más beneficios obtienen, demostrado a la sociedad que el concepto de persona mayor no es sinónimo de pasado e impide que no se aparten de la vida social al sentirse inútiles.  Diversos estudios han demostrado que el aprendizaje de nuevas tecnológicas estimula la actividad mental de las personas mayores.



Terminamos poniendo de relieve algunas de las características y funciones de las personas mayores actualmente: deseo de dejar un legado: no querer ser olvidados e influir en los demás después de muertos; compartir experiencia con el joven y establecer contactos generacionales; apego a los objetos familiares, lo que le acompañó en la vida (casa, animales, familia, recuerdos...) le dan un sentido de continuidad en el tiempo; cambio en el sentido del tiempo, viven el presente; sentido completo del ciclo vital, valoran la vida como un todo; creatividad, curiosidad y capacidad de sorpresa; sentido de la propia realización 





LA VENTANA DEL MAYOR (265)

MÁS QUE VIEJOS

En la actualidad la nueva revolución médica y social en cuanto a la vejez no se refiere sólo al aumento de la esperanza de vida sino que se ocupa, especialmente, de los que son "más que viejos", los más mayores entre los mayores: los que ya han cumplido 100 años.  

Ya no sólo se llega a viejo, se llega a ser "muy viejo" y con grandes probabilidades de hacerlo en plenitud de condiciones físicas y mentales.  Las probabilidades de que una persona viva 100 años actualmente son bajas, pero ciertamente son mayores que las de sus padres o sus abuelos Los centenarios son, por definición, supervivientes, que han vivido, al menos veinte años más que la esperanza de vida media. Contrariamente a la imagen general de un individuo extremadamente frágil al final de su vida, muchos de los estudios realizados hasta la fecha revelan que buena parte de los mismos viven integrados en la comunidad, con un buen estado cognitivo y funcional 

En el extremo más longevo de la especie humana, los centenarios ofrecen la oportunidad de extraer las claves más importantes respecto a la supervivencia y fragilidad que permitan promover unos mejores niveles de salud e independencia en el conjunto de la población mayor. Ello supone toda una revolución  que los médicos, psicólogos, sociólogos y políticos deben contemplar. El creciente número y la proporción de centenarios  generan cuestionamientos a los programas y las políticas, como la edad de retiro, la atención médica, las pensiones, las inversiones económicas, los impuestos, los servicios sociales, el mantenimiento de la salud, la rehabilitación, el cuidado y la vida asistida. No prestar atención o demorar la atención de las profundas consecuencias de la mayor longevidad no solo es una visión de corto alcance, sino que dificulta la situación de personas, familias y comunidades, así como eleva el costo económico para los gobiernos.

Llegar a los 100 años significa algo más que, simplemente, vivir mucho. Con un ritmo de vida tan acelerado como el de hoy, uno se preguntará: ¿Cómo se comportan para vivir más de cien años? Los científicos afirman, que los factores claves para llegar a esta edad son: los “súper” genes heredados. La mayoría de quienes llegan a los 100 años tienen un abuelo, un padre o madre; hermano  o hermana que vivió 90 años o más.  

Además de la importancia de la genética, en especial en edades avanzadas, algunos de los factores más notables relacionados con la longevidad son:  la buena salud y hábitos personales, como la dieta, el ejercicio, el peso normal, el poco estrés y no fumar ni abusar de substancias;  la educación y el elevado conocimiento;  un sistema de apoyo social fuerte y comprometido;  una perspectiva optimista y emociones positivas con capacidad de adaptación al cambio y a la planificación de alternativas Muchas personas centenarias señalan que no sienten su edad cronológica, sino que se piensan y se sienten muchos años más jóvenes. Han logrado una vida de tres dígitos, y aunque parezca increíble para muchos, todavía disfrutan y le sonríen a la vida. 

domingo, 31 de julio de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (264)

CUESTIÓN DE EDAD

         Los relatos bíblicos nos informan que en una remota y supuesta época, sin guerras ni enfermedades, se concibieron longevidades como Adán de 930 años, Matusalén 969, o Noé 950, aunque ya en los últimos libros del Antiguo Testamento se citan cifras marcadamente disminuidas - Moisés 120 años -. Durante el imperio romano el límite de la vida oscilaba alrededor de los 23 años. Pero en el siglo XX la  esperanza de vida ha experimentado notables avances, siendo sus causas:   la disminución en la probabilidad de morir debido a los avances médicos y tecnológicos; reducción en las tasas de mortalidad infantil; cambios en los hábitos nutricionales y estilos de vida; mejora en los niveles de condiciones materiales  y en la educación; así como el acceso de la población a los servicios sanitarios. A comienzos del siglo XX el promedio de vida no pasaba de los 47 años. Sin embargo, durante los últimos años esa cifra ha ido en un aumento progresivo y notable: hacia 1930 la expectativa media para los varones sobrepasaba los 60 años; en 1940 los 63; y en 1970 los 70. 

          En España entre 1992 y 2013, la esperanza de vida al nacimiento de los hombres ha pasado de 73,9 a 80,0 años y la de las mujeres de 81,2 a 85,6 años. En  el año 2012, la brecha de género a favor de la mujer en la esperanza de vida al nacimiento era de  6,0 años; y a los 65 años, de 3,4 años.  La población mayor de 85 años ha crecido en los últimos 30 años un 231%. La esperanza de vida al nacimiento alcanzaría los 84,0 años en los hombres y los 88,7 en las mujeres en el año 2029, lo que supone una ganancia respecto a los valores actuales de 4,0 y de 3,0 años respectivamente. Estos valores serían de 90,9 años de esperanza de vida al nacimiento para los hombres en el año 2063 y de 94,3 años para las mujeres.

         La longevidad creciente tiene exigencias propias que no pueden desconocerse y debemos asegurarnos que el alto costo necesario para llegar a viejo se vea compensado con una calidad de vida adecuada. Pero existen varios motivos para que la idea  de una vida ilimitada y en buenas condiciones de salud no sea factible.  En primer lugar el límite biológico de la especie humana debido a su historia evolutiva. Segundo, la modernidad,  que si bien parece producir vidas más placenteras que en el pasado, no conduce necesariamente a una longevidad feliz, ya que el progreso técnico se asocia a numerosos peligros y amenazas como la polución ambiental, dietas malsanas, sedentarismo. Y por último, aunque el desarrollo tecnológico permite condiciones favorables para la prolongación de la vida, ellas no son accesibles a segmentos amplios de la población mundial por oportunidad y costo. En abril de 1995 la OMS asumió el reto de concienciar al mundo acerca de los problemas que podrían surgir si la población mundial se hacía cada vez más vieja. 

        Elaboró un programa llamado Envejecimiento y Salud que enfatizaba el hecho de que si este sector gozaba de buena salud, podría contribuir a un mejor funcionamiento de las sociedades modernas e insiste en que para lograr una vejez saludable y tener en este ciclo una buena calidad de vida, lo más importante es el cuidado de la salud desde la niñez, aunque también deben intensificarse los esfuerzos por mejorar la calidad de atención sanitaria destinada a las personas mayores, un punto que suele descuidarse en favor de los cuidados médicos de los más jóvenes.

lunes, 11 de julio de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (263)

CONSEJOS PARA VIAJAR A PARTIR DE LOS 60


Viajar es un placer a cualquier edad, pero prepararse adecuadamente antes de salir al extranjero es fundamental sobre todo para las personas mayores. El turismo de mayores se ha incrementado en los últimos años porque los jubilados de hoy llegan a esa etapa final de la vida en unas condiciones físicas y mentales cada vez mejores. Aunque esa vitalidad tiene que estar respaldada por los recursos económicos suficientes. Este colectivo contribuye al crecimiento del sector turístico





Es recomendable conocer el destino antes de elegirlo, no hay que escogerlo al azar;  tener en cuenta las condiciones físicas y médicas, prestando especial atención a los siguientes aspectos: altitud (atención al mal de altura); clima (humedad, temperaturas máximas,  mínimas y las diferencias de temperatura); diferencia horaria (es necesario tener tiempo para aclimatarse); riesgos para la salud y las vacunas recomendadas y obligatorias; la infraestructura de la casa (escaleras, ascensor…) y su ubicación.; la mejor temporada turística (la tarifa entre estaciones son a menudo más baratas y hay menos gente en los destinos); los medios de transporte (ya sea en avión, tren, autobús o coche);: no viajar sentado durante demasiado tiempo (riesgo de flebitis; cuando se conduce, hay que tener en cuenta los tiempos de descanso y hacer los viajes largos por etapas; es mejor evitar los días con mucho tráfico. Un examen médico antes de salir puede ser muy útil. El médico puede dar consejos personalizados sobre el tipo de viaje y el mejor destino.



Además, hay que ser precavido y comprobar las vacunas recomendadas y necesarias. En el caso de seguir un tratamiento, es recomendable solicitarle al médico un informe en inglés sobre el estado de salud en relación con los medicamentos recetados. Esto será útil en caso de control en el aeropuerto o durante una hospitalización en el extranjero. No sobrestimar la fuerza (hacer un esfuerzo físico inusual intenso, falta de preparación física), no hay que tomar riesgos innecesarios. Además de los documentos de viaje y documentos de identidad, no hay que olvidar: un seguro de viaje con cobertura de asistencia médica, gastos médicos y repatriación, principalmente. En caso de planificar con mucha antelación del viaje, un seguro de cancelación de viaje puede ayudar a enfrentarse con los imprevistos (incluyendo enfermedad repentina) que impidan viajar. Es recomendable mantener contacto con el entorno en España (familia, amigos, vecinos), informarles del viaje y ofrecerles información de contacto para los casos de emergencia.



domingo, 26 de junio de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (262)

LA MEDIACIÓN Y LAS PERSONAS MAYORES

La mayoría de las personas mayores, disfrutan de una buena salud y lejos de ser una carga, pueden y deben considerarse activos de gran valor para la sociedad e integrarse en los procesos de participación y búsqueda de soluciones, aportando conocimientos, experiencias y perspectivas de las que no disponen otras generaciones. 
El vivir más y mejor ha dado lugar a un nuevo escenario familiar donde, surgen nuevos conflictos ocasionados por la convivencia entre generaciones distintas, con valores e intereses diferentes y que ponen en peligro la armonía familiar, así como  la forma de considerar la vejez y la percepción que las personas mayores tienen de su propia imagen. Urge cambiar las ideas sobre la vejez, como decaimiento físico con imposibilidad de tomar decisiones e  introducir un cambio de mentalidad entre la población de lo que significa ser una persona mayor, para que sigan decidiendo sobre sus vidas, con independencia de su edad y no sea un grupo vulnerable y susceptible de abusos por parte de los hijos, nueras o yernos. No debemos perder de vista la realidad de desamparo cuando no se dan las circunstancias de mutuo respeto y cariño con sus familiares. 

Históricamente, la responsabilidad de hacerse cargo de las personas mayores recaía en la familia. Por diversas causas hoy no es así; y las administraciones no suplen esta función. Es difícil de entender que los padres no reciban razones suficientes de sus hijos para sentirse tranquilos respecto a su futuro. Frases como «mis hermanos son unos egoístas, no hay derecho que sea yo sola la que se ocupe de nuestra madre; o mi padre está bien pero, con la edad que tiene, ¿cómo le vamos a dejar vivir solo? les pueden resultar familiares. En este tipo de contextos, los servicios de mediación que se han mostrado tan efectivos a la hora de resolver problemas de pareja, comienzan a utilizarse con éxito a la hora de abordar conflictos de relación entre hijos adultos y sus padres mayores. Es importante resaltar que se trata de un mecanismo donde las propias partes acuden voluntariamente a un profesional de la mediación que las ayuda a que encuentren por sí mismas la solución. 

Después de una larga experiencia de mediación en separaciones y divorcios, la Fundación Atyme  puso en marcha el Programa de Mediación Intergeneracional dirigido a la tercera edad. Pese a las dificultades, la mediación se ha convertido en un recurso especialmente valioso en el ámbito de las personas mayores, superando el paternalismo bien intencionado, derivado de las ideas preconcebidas de la vejez, que impide que las personas mayores expresen su opinión. Pueden acudir a estos programas los que tengan problemas ante las diferentes opiniones de varios miembros de la familia sobre cómo atender a los padres mayores;  desacuerdos a la hora de respetar la decisión de los padres mayores; problemas de los hijos relativos a las decisiones que toma uno de los padres respecto al cuidado del otro padre o madre: dificultades respecto a normas de convivencia de hijos que regresan al hogar de sus padres como consecuencia de la crisis económica o por una situación de divorcio.

Fuente: Servicios Centrales de Imserso. Fundación ATYME

domingo, 5 de junio de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (261)

¿SON FELICES LAS PERSONAS MAYORES?

La felicidad subjetiva mejora y va aumentando conforme envejecemos. La vejez no sólo trae consigo achaques: también felicidad. No es envejecer lo que resta felicidad, sino las circunstancias que se asocian al envejecimiento. Cuando se es mayor, se experimentan emociones con la misma intensidad que cuando se es joven y los mayores sienten emociones positivas con igual frecuencia que la gente más joven. Existe  más expresión de “felicidad”, “gratitud”, “contento” que de “frustración”, “tristeza” o “rabia”. Una mayor complejidad y riqueza emocional, mejorando el manejo adecuado de los afectos. Una mayor “madurez” afectiva.

En el fenómeno del envejecimiento miramos sólo la parte biológica. Pensamos que a partir de una determinada edad nos espera la dependencia, el declive, el deterioro, Envejecer no es visto como una etapa natural de nuestro ciclo vital que tiene sus particularidades, sus peculiaridades, sus posibilidades de desarrollo y crecimiento humano, no es una etapa de involución. Se tienen achaques, y  la enfermedad acecha, pero en términos de felicidad, tenemos una común y equivocada creencia, que los días más felices de la vida de las personas se producen cuando se es joven. Pero las personas mayores disponen de estrategias cognitivas y emocionales para afrontar la vida, a pesar de que, biológicamente, se haya entrado en la decadencia física. A medida que nos hacemos mayores, buscamos recursos para ser lo más felices posible y adaptarnos a las nuevas circunstancias.  Se trata de una actitud vital y positiva ante nuestra propia vida, dando valor a cada cosa, en definitiva, conseguir sentirse vivo


La experiencia adquirida a lo largo de los años facilita la adaptación a las  condiciones que impone la edad. Las personas mayores conocen cómo actuar utilizando destrezas y habilidades que ayuden a superar los vaivenes de la vida. Una persona será más o menos feliz en función de sus circunstancias, sus condiciones de vida y su personalidad, que también ocupa  un lugar destacado. Ser optimista es la mejor vacuna contra la depresión, se cuidan más y siguen mejores hábitos de salud, ya que se alimentan de forma más adecuada y hacen más ejercicio Evidentemente, la salud y la autonomía son importantes; una condición física buena ayuda a sentirse más dinámico y anímicamente más alegre y vital. Aquellos mayores que no sufren de depresión, que cuentan con apoyo familiar y que pueden ejercer su actividad diaria sin depender de otros, están más satisfechos con su vida. Promover la felicidad de los mayores beneficiará su salud  y por ende a toda la sociedad. Las personas felices no solo disfrutan más de la vida, sino que además tienen menos posibilidades de morir en los próximos años si su estado anímico es positivo. Diversos estudios sobre la longevidad han demostrado que felicidad y longevidad están estrechamente relacionadas.

LA VENTANA DEL MAYOR (260)

LA EDAD DEL PENSAMIENTO


Sólo unos pocos se atreven a pensar en la necesidad de pensar. ¿Por qué parece normal darnos todo pensado y considerar  como bueno la repetición de lo que otros dijeron, o escribieron? ¿Qué trámites hay que cumplimentar para adquirir  el estatus de pensador por cuenta propia? ¿Como construir un súper de pensamiento casero? La filosofía no es más que el catálogo de respuestas que, los que no tienen nada que hacer, se empeñan en ofrecer a quienes no tienen tiempo de escucharlas. Se considera  artífices del pensamiento a aquellos que jamás solucionaron un problema del hombre de la calle, pero que fueron capaces de escribir un libro para explicarlo.Categorías: CulturaEducaciónEspiritualidadfeatured

¿Condiciona la edad el pensamiento? A una persona mayor la retiran de aquellas funciones que necesitan rapidez de reflejos físicos, circunstancia que puede hacer pensar que también deja de ser útil en la parcela donde se cultivan las ideas. Nada más lejos de la realidad. Lo único que cambia en los mayores son los estímulos mentales que propician una visión u otra, del mundo que los rodea. En la juventud,  todos se esfuerzan por seguir los patrones reinantes en ese momento. En la madurez profunda,  es cuando el mayor se libera de lo oficialmente correcto y, por tanto obligatorio.



         En cambio, en la vejez se percatan de que todo es tan veloz, que sus grandes esfuerzos se dedican a seleccionar sólo unas pocas de las múltiples ofertas que pasan por delante de sus ojos, para poder disfrutarlas. Es pues preciso racionalizar la serenidad, que es la consecuencia de la aceptación consciente de los propios límites. Tal vez este objetivo sea de los pocos que justifiquen el protagonismo de la razón sobre la pasión. Lo que sólo se puede hacer teniendo el valor de mirarse en el espejo y esbozando una sonrisa al constatar que la distancia existente entre lo que uno se piensa y lo que es en realidad, es más amplia cada día.  En el trabajo, en el éxito, en la familia, en las relaciones sociales, incluso en las creencias religiosas.
El pensamiento se hace mayor, lo que no necesariamente significa más sabio.

domingo, 22 de mayo de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (259)

¿ESTAMOS PREPARADOS PARA AFRONTAR
EL ENVEJECIMIENTO ( y II)

La necesidad de percibir la vejez como una etapa más dentro de la propia evolución hace imprescindible aumentar las posibilidades a la hora de establecer una estrategia. Son factores para frenar el envejecimiento  con eficacia demostrada en el alargamiento de la vida humana, los siguientes:






El ejercicio físico: realizar regularmente algún programa de ejercicios supervisados; participar en alguna Institución, que desarrolle un programa de ejercicios apropiados, juntamente con otras personas mayores.  Previene la atrofia muscular; mejora la movilidad de las articulaciones; aumenta la flexibilidad; facilita la circulación de la sangre; reduce el riego de enfermedades cardíacas; mejora la masa ósea; tiene efectos tranquilizantes y tonificantes; aumenta la sensación subjetiva de bienestar.

Los Hábitos Alimenticios. La Dieta: dieta rica en fibras previene el cáncer y facilita las evacuaciones; dieta baja en grasas saturadas, evitando el exceso de grasas y proteínas animales: previene las cardiopatías y algunos tipos de cáncer;  consumo de frutas y verduras que contienen vitamina C, previene el cáncer; dieta rica en calcio, previene la osteoporosis; evitar el exceso de dulces y azúcares refinados, previene la diabetes; evitar la obesidad, previene las cardiopatías; control de los niveles de colesterol, evita la formación de trombos. 

Los Hábitos Tóxicos. Evitar el hábito de fumar, previene el cáncer de pulmón, la cardiopatía isquémica, el enfisema y otras neuropatías; evitar el exceso de alcohol, previene las enfermedades cardíacas, los accidentes vasculares cerebrales y los trastornos de personalidad; evitar el exceso de café, previene el insomnio, la inquietud y las cardiopatías. 
        
El Control Médico. Control de las hiperlipidemias, evitan la formación de trombos; control de la hipertensión, evita accidentes vasculares cerebrales y cardiovasculares.; .medicamentos con supervisión médica, para evitar interacciones y efectos secundarios; participar en las actividades formativas sobre los cuidados respecto a la salud. 

El Descanso e Higiene Personal. Procurar tener un descanso nocturno de 7/8 horas, evitando dormir durante el día; evitar exposiciones prolongadas al sol, previene el exceso de arrugas y el cáncer de piel; la higiene diaria es un factor preventivo de las enfermedades infecciosas; favorecer, mediante la dieta, las evacuaciones diarias. 

Actividad mental: Conservar y mantener las capacidades Intelectuales. Las capacidades Sensoriales. Vista y oído: importancia de compensar las pérdidas, para evitar que se agraven; medidas preventivas (Gafas y Audífonos) para mantener la agudeza y la eficacia. Las capacidades intelectuales: Atención, Velocidad de procesamiento e Inteligencia. Activación de estas capacidades de una manera natural en las ocasiones que la vida ofrece, manteniendo una actitud activa y evitando marginaciones, inhibiciones; ejercitación de estas capacidades, a través de actividades concretas y significativas, en situaciones de aprendizaje, que requieran prestar atención, elaborar la información y ejecutar una tarea, con una secuencia progresiva de complejidad en las tareas indicadas. 

La Memoria. Ejercicios para ejercitar la memoria a corto plazo: la lista de la compra, los números de teléfono, las edades y nombres de los nietos y otros familiares, etc.; ejercicios para ejercitar la memoria operacional, reteniendo mentalmente las fases de la ejecución en tareas diversas: manuales de instrucciones, recetas de cocina, etc.; ejercicios para ejercitar la memoria remota: explicación y transmisión de vivencias y situaciones pasadas; participar en algún programa de contacto intergeneracional. 

LA VENTANA DEL MAYOR (258)

¿ESTAMOS PREPARADOS  PARA AFRONTAR
EL ENVEJECIMIENTO? (I de II)


¿Estamos preparados para envejecer?. El envejecimiento personal, particular o individual lo relacionamos a nuestra propia visión y percepción. Podemos verlo como una situación llena de oportunidades que nos va a permitir realizar cosas que no podíamos hacerlas cuando éramos  más jóvenes, debido al trabajo y la familia. Pero también podemos ver el envejecimiento, como una situación llena de enfermedades, de achaques, dolores, limitaciones, marginación y discriminación, por parte de una sociedad de consumo que no se ha preparado para la vejez. Desde el punto de vista, social y grupal, la pregunta es ¿qué estamos haciendo como sociedad para prepararnos para el envejecimiento? Hoy en día la mortalidad global ha disminuido, pero ha aumentado la morbilidad; es decir, ha aumentado el número enfermedades crónicas que traen consigo discapacidad y dependencia.. La necesidad de percibir la vejez como una etapa más dentro de la propia evolución hace imprescindible aumentar las posibilidades a la hora de establecer una estrategia. Vamos a intentar situar aquellas tareas que pueden contribuir mejor a una vivencia más positiva de la vejez.  


En primer lugar la consideración de la vejez como una etapa más de crecimiento personal, en la que las actividades, las ilusiones y las relaciones con los demás, pueden y deben mantenerse en un primer plano, aunque con un contenido, ritmo, y perspectiva social diferente a otras etapas. Un crecimiento personal que puede ir acompañado de una mirada más serena, relativa, benevolente y discreta, en función de un mayor conocimiento y experiencia sobre sí mismo y sobre los demás. 



En segundo lugar la defensa de la autonomía personal y social, en el sentido de ser capaz de hacer lo posible para conservar nuestras capacidades físicas, nuestras capacidades de decisión sobre nuestra propia vida y nuestras capacidades de relación, dignidad y respeto en el marco familiar y social. Una demanda excesiva de apoyo y ayuda puede ir en contra de la optimización de nuestras propias capacidades  


En tercer lugar la aceptación de las limitaciones y los cambios que comporta la edad, tanto en el plano físico (limitaciones de salud), como en el plano afectivo (pérdida de personas), como en el plano social (menor protagonismo). En este sentido, y en determinados momentos, la acumulación de pérdidas puede desbordar las capacidades de aceptación y elaboración de los mayores.  La amplitud de las redes de apoyo suele ser un elemento determinante para ayudar a amortiguar los efectos de estas pérdidas.  Y finalmente el tema de la elaboración del tema de la muerte, que suele ir parejo a la inevitable recapitulación y balance del ciclo vital. Una temática que, más que tomar la dimensión de una visión trágica, puede ser considerada como algo natural que forma parte de la misma existencia humana, de la sucesión generacional. 

domingo, 8 de mayo de 2016

LA VENTANA DEL MAYOR (257)

LOS MIEDOS EN LAS PERSONAS MAYORES 

Cuentan que un día un peregrino se encontró con la Peste y le preguntó a dónde iba: a Bagdad, le contestó ésta, a matar cinco mil personas. Pasó una semana y cuando el peregrino se volvió a encontrar con la Peste que regresaba de su viaje la interpeló indignado: ¡me dijiste que ibas a matar a cinco mil personas, y mataste a cincuenta mil!. No, respondió la Peste. Yo sólo maté a cinco mil, el resto se murió de miedo. 

Los miedos son reacciones defensivas normales del organismo, mecanismos frente a posibles peligros que aparecen en situaciones nuevas, desconocidas o vividas como peligrosas. Se pone el organismo en alerta. 


Muchos miedos están en relación con la toma de conciencia de la idea de tiempo, con la idea de vejez, con la idea de la muerte propia.  Miedos a la vejez, a la soledad y a la muerte.  Palabras como ansiedad, angustia, miedo, fobia, depresión, son habitualmente usadas y no siempre con el sentido verdadero del término. El miedo responde a la percepción de un peligro real o a la visión de un peligro que venga del exterior.

La idea de tiempo es inquietante, porque nos indica que somos mortales, finitos, perecederos, y aparece como mensajero de la ineludible meta final. . Hay una cierta resistencia a envejecer, la idea de la vejez produce desconcierto, sensación de desamparo, de soledad, de sufrimiento psíquico. Miedo a la soledad Empecemos diciendo que estar solo no es lo mismo que sentirse solo. La soledad es una vivencia, y no depende de la cantidad de contactos que se tenga Algunas veces esta soledad está vinculada a carencias afectivas anteriores y otras a fantasmas que rondan al  que esta envejeciendo y más al viejo .Es muy común que la inactividad y el aburrimiento abonen la soledad. 
El tiempo futuro trae de la mano la idea de la vejez y la de la muerte. Decimos que es saludable enfrentar los miedos,  Negarlos solo sirve para transformarlos en temibles fantasmas.  
Al encontrarse la persona mayor con los cambios que le suceden a nivel biológico, psicológico y social, esto le significa  inquietud,  desasosiego,  incertidumbre, inseguridad y por supuesto miedo. Miedo a lo nuevo, a lo desconocido, o más aún a lo mal conocido. Muchas veces se trata de no mirar los cambios, negarlos, disimularlos, no querer asumirlos. Se puede tener distintas actitudes frente a esto pero es beneficioso estar dispuesto al cambio. El miedo a la vejez tiene que ver con la idea que está instalada en el imaginario: declinación de todas las funciones, deterioro físico y psíquico, y la temible falta de autonomía que lleva implícita la dependencia. Este miedo está presente en la mayoría de las personas que envejecen. Miedo a la incapacidad motriz, a los trastornos de los sentidos, de la memoria, del juicio, pero básicamente a la dependencia. 

La muerte no es propia de ninguna edad, aparece en cualquier momento, pero es sin duda mas esperable en la vejez. Las actitudes frente a la idea de muerte han ido variando a través del tiempo y de las distintas sociedades y culturas, pero también se modifica a lo largo de la propia vida y en relación a la realidad personal y socio-cultural de cada individuo, lo que le imprime un sello único. Se puede negar o aceptar la idea de la muerte propia y en este caso hacer una aceptación pasiva , resignada , con sufrimiento y repliegue, que lleva implícito una espera aunque todavía no esté anunciada. Pero también se puede tener una aceptación activa, con reflexión y nuevos proyectos, esto es, una lucha por vivir. El poder hablar de estos miedos, escribirlos, dramatizarlos tantas veces como sea necesario, hace que dejen de ser temas tabú, prohibidos, peligrosos, y dejen de constituirse en fantasmas. 

LA VENTANA DEL MAYOR (256)

LA REMINISCENCIA EN EL PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO

          Hacemos una división entre período de envejecimiento y vejez. Consideramos como el envejecer, el período de tiempo que va entre los 55 y los 75/79 años  y vejez, el período que se extiende a partir de los 80 años.  Las personas que envejecen, toman conciencia del tiempo, se sienten como pasajeros del tiempo y el tiempo es la más implacable, tirana e inexorable de las dimensiones en donde transcurre el hombre. 


         Este contacto con la idea de tiempo que no solo marca nuestra finitud, sino lo que hicimos y lo que dejamos de hacer, los años que se fueron cumpliendo, los hijos que se fueron independizando, la jubilación, los nietos que significan ser abuelo, las muertes cercanas, el cuerpo que ha cambiado, la menopausia, las arrugas, las canas, la necesidad de lentes o de audífonos.

Cambios en lo biológico que el cuerpo denuncia y que implican cambios psicológicos importantes. Son las pérdidas con las que se enfrenta la persona mayor y el trabajo de duelo que se pone en marcha, en forma necesaria y saludable en la mayoría de los casos; en forma patológica en otros. La toma de contacto con la idea de tiempo y la vivencia de pérdida, son dos de las características del envejecer.




        Aparece la necesidad de  la toma de conciencia de su situación de persona mayor, con limitaciones y posibilidades y el posicionamiento frente a esto, la función de la reminiscencia, función psíquica saludable, aunque mal vista dentro del imaginario social. La reminiscencia, es la posibilidad de recordar pensando, o relatando hechos del pasado, reforzando la identidad, al darle una vivencia de continuidad a la vida, de historia de vida 


             Encontrarse con muchas cosas vividas y hechas a lo largo del tiempo aumenta la autoestima. Decimos también que a través de la reminiscencia se logra la integridad al articular este presente con el pasado y desde ahí proyectar el futuro. El valorar el pasado ayuda además a poder trasmitir a las nuevas generaciones hechos de la historia y así mantener la memoria colectiva. Otra función de la reminiscencia es permitir la resignificación de lo vivido, volver a ver algún acontecimiento traumático o no, pero muchas veces conflictivo y efectuar una relectura de una manera menos dolorosa. A la luz de nuevas experiencias y con el tiempo como telón de fondo, se pueden dar significados distintos a las cosas vividas. Y de esta manera se estimulan los duelos, necesarios para poder dejar energías libres y utilizarlas en el presente. La reminiscencia muestra además el triunfo de la longevidad porque solo se puede llegar a viejos si la muerte no ha llegado antes.